
Postales y polaroids
Mi primer amiga por correspondencial fue una chica de Italia en los tiempos en que existían catálogos de pen-pals.
En mis años universitarios conocí a un explorador del mundo gracias a mis cartas anónimas que le enviaba con timbre y postal aunque vivía a tres calles de mi casa.
Un chico noruego hacía su servicio militar en un lugar inhóspito; usaba sus guardias nocturas a -50°C para responder a mis preguntas.
En España, una mujer misteriosa, generosa, intensa, encuentra un reflejo en mis escriturerías. Nos escribimos desde el 2002.
El hombre con quien comparto mi vida fue hasta donde yo estaba por mis misivas.
Cuento cosas sobre:
Como siempre, tu dirección electrónica esta segura. Ni será compartida, ni será utilizada de ninguna manera invasiva.